¡¡ Viva Santa Marta y el mundial de fútbol !!

Homilía del párroco, Mariano Montero

Queridos amigos, autoridades y vecinos: Es un gusto celebrar con vosotros la misa mayor y la procesión que coronan las fiestas de Santa Marta de Tormes.  

Para poder ofreceros una homilía diferente cada año, ya sabéis que suelo unir la Palabra de Dios que proclamamos con algún aspecto de Santa Marta nuestra patrona, y siempre en relación con algún hecho internacional de actualidad. Este año me lo han puesto muy fácil, pues todavía estamos saboreando la segunda estrella de la selección española de fútbol, que ha sido una gran fiesta para todos y ha provocado una inmensa alegría compartida. Así que empiezo con una frase que se ha repetido en los periódicos y se ha gritado en los corazones y en las calles, pero que yo pongo en forma de pregunta:

1.- ¿Somos campeones del mundo?

Desde el triunfo en el mundial de futbol, hace apenas dos semanas, así nos sentimos todos. La hazaña colectiva del 2010 se ha hecho actual. Pero la pregunta es para que abramos el foco y a la vez valoremos más a fondo lo que hemos vivido.

Si os metéis en internet a preguntar si España es campeona del mundo, os llevaréis la sorpresa de descubrir que sí, que lo somos, pero en varias otras cosas muy diversas… Algunas son curiosas, como que somos el país con mayor proporción de calvos del mundo, o que somos número uno en playas con bandera azul, o en campeonatos mundiales de hockey sobre patines… Otros datos son penosos, como que España es el líder mundial en consumo de cocaína, y también en consumo de ansiolíticos e hipnóticos, o que estamos en el suelo mundial en cuanto a número de nacimientos… Por fin, aparecen algunos claramente positivos, como que España es el líder indiscutible en trasplantes de órganos, o en número de misioneros católicos repartidos por el mundo.

Una primera reacción a esto ojalá fuera alimentar nuestro deseo de no conformarnos con la superficialidad de lo curioso, de luchar con empeño para superar lo negativo y de apostar siempre por lo positivo, dando lo mejor de nosotros. Esto último es lo que nos hace sentirnos orgullosos de ser “campeones del mundo” y genera una satisfacción colectiva que nos lleva a celebrarlo juntos. Es lo que ha pasado este año con el mundial de fútbol. Y no es para menos.

Los comentarios de la calle y periodísticos, dentro y fuera de nuestro país, coinciden en valorar nuestra segunda estrella como el triunfo del empeño constante, la sencillez en el trato, el juego limpio, el trabajo en equipo, la apuesta por la empatía y la colaboración… Se ha repetido hasta la saciedad que este ha sido un triunfo de todos, de los 27 jugadores unidos, más allá de las figuras individuales que brillan en otras selecciones, o del juego duro o las influencias de poder que priorizan otros países… No solo eso: se ha dicho también que es un triunfo de los 49 millones de españoles que vivimos en este país, porque en el tiempo del mundial todos nos hemos sentido familia, más allá de nuestras diferencias o colores políticos. Esos días, todos y todas hemos abrazado la misma bandera y hemos celebrado la misma alegría. “Trabajo conjunto, bien común y alegría compartida”: ese es el secreto y el fruto de este mundial.

2.- ¿Qué tiene que ver el mundial de fútbol con nuestra patrona Santa Marta?

El evangelio que hemos proclamado y otros que nombran a Santa Marta nos la muestran justamente como modelo de los valores que hemos reconocido en la selección. Veámoslo… Marta destaca por el esfuerzo y dedicación permanente en su trabajo; por eso su imagen en las iglesias aparece siempre con instrumentos de trabajo y servicio. Además, ella forma parte de un equipo, la familia de Betania, la que vive en la casa donde Jesús se hospeda con frecuencia; por eso la fiesta litúrgica de hoy celebra a la vez a “Marta, María y Lázaro”. Allí cada uno pone lo mejor de sí para ese servicio común de acogida y hospitalidad: ella la atención para que todo esté a punto, su hermana la escucha a Jesús como huésped y su hermano la cercanía que se convierte en amistad. Por otro lado, el conocido diálogo de Jesús con Marta nos enseña que “la santa, el santo, no nace sino se hace”, o sea que la santidad es un proceso en “una comunidad de aprendizaje”; ella aprende de Jesús a referirse a los demás miembros de la familia -del equipo- no desde las comparaciones, sino desde la complementariedad y el aprendizaje mutuo. Finalmente, en otro lugar del evangelio ella será la que confiese a Jesús su fe en que “Él es la resurrección y la vida”, y que por tanto siempre hay esperanza, que el futuro es la promesa abierta del Dios de la vida y eso tiene que ver con la unidad renovada y la alegría consecuente, en lo profundo de toda la familia humana. Concluyendo, podemos reconocer en la experiencia de Santa Marta lo que dijimos antes de la selección nacional: “Trabajo conjunto, bien común y alegría compartida”.

3.- ¡Viva Santa Marta y vivan los santamartinos!  

Para terminar, vamos a fijarnos en un detalle que conecta el mundial de fútbol con nuestra patrona y con nosotros como pueblo de Santa Marta de Tormes.

Betania en el tiempo de Jesús era “una aldea”, dice el evangelio, una pequeña población desconocida por muchos, pero que recordamos tantos siglos después por ese “el buen juego” que se dio entre Lázaro, Marta, María y Él. Esto me ha hecho fijarme en la procedencia de algunos de los futbolistas de la selección española, ahora los mejores jugadores del mundo, que sin embargo vienen de localidades que muchos ni conocíamos, y que tienen menos habitantes que Santa Marta de Tormes: Pedri de Tegueste (Tenerife), Ferran Torres de Foios (Valencia), Cucurella de Alella (Barcelona)… y fijaros Cubarsí de Estanyol (Gerona), con menos de 200 habitantes. ¿Cómo se sentirán hoy en su pueblo? Dios está presente y alienta cosas grandes en lo que en principio puede parecer pequeño a nuestros ojos. Eso es lo que pasa entre nosotros y se refleja de manera clara en nuestro caminar como pueblo. 

Os comparto una vivencia personal. Cuando el 2016 regresé de mi etapa misionera, vi que muchos salmantinos tenían de nosotros una mala imagen. De hecho, Garrido, Pizarrales, San José y Santa Marta eran los lugares de los que con más frecuencia salían malas noticias en los periódicos. Ahora han pasado 10 años y me doy cuenta de que ha habido un gran cambio, pues son multitud los salmantinos que me preguntan y hablan bien -con admiración- de nuestro pueblo. Dicen que se ha transformado en una ciudad, la más grande después de la capital. Que tiene una clara identidad local, a la vez que es capaz de acoger nuevos vecinos de toda procedencia y condición. Que somos innovadores y creativos en lo cultural, que se ha convertido en marca de la casa. Que es un buen lugar para vivir y convivir. Que organizamos fiestas de calidad, donde caben miles que vienen de todas partes… Todo eso es verdad y es para sentirnos orgullosos. 

Yo lo diría con estas palabras: Santa Marta de Tormes, cada vez más, va teniendo “los rasgos de su patrona”: trabajadora, servicial, con iniciativa, con espíritu de familia, con fe y esperanza… Si me fijo en el Mundial, añadiría: en Santa Marta tenemos un “buen juego” entre instituciones y vecinos -siempre mejorable-, buscando juntos el bien común y generando espacios de confluencia y alegría compartida. Y si me fijo en estas fiestas que estamos viviendo destacaría tres cosas: las actividades con los niños y familias en la Isla del Soto, como algo a seguir potenciando; la alegría y excelente ambiente en la comida y el baile de los mayores, a los que tanto debemos; y el pregón del pequeño Javi Gallo, testimonio admirable de superación personal y familiar.

Todo esto es la mejor versión del equipo-familia que formamos todos los santamartinos y santamartinas, y que da sentido a lo que esta mañana estamos celebrando. Dios vive en Santa Marta de Tormes y nos bendice a través de nuestra patrona: ¡Viva Santa Marta!